1. Siempre he estado al margen del "mundo de los blogs" pero, gracias a este, he descubierto la cantidad de información que puedes encontrar en ellos. De hecho muchas veces he visto noticias de actualidad más desarrolladas en un blog que en un periódico.
2. He aprendido a trabajar sobre un mismo tema varias semanas: buscar sus diferentes matices y plantearlo desde distintos puntos de vista, para que al final se pueda ver un trabajo heterogéneo pero con un núcleo común.
3. A realizar enlaces de hipertexto con una visualización correcta. Es decir, que quede así "Universidad de Navarra" y no así "www.unav.es".
4. Ahora sé qué son los widgets, los podcast y los videoblogs.
5. Me he concienciado de la importancia del plagio. Hay que tener cuidado con las imágenes que subes al blog porque pueden tener copyright y, para evitar esto, lo mejor es buscarlas en sitios seguros como Flikr.
6. He descubierto páginas como la antes nombrada Flikr, Google Reader o Delicious, que antes desconocía.
7. Ya no tengo ningún tipo de problema para incluir un vídeo de Youtube o un audio en alguna entrada.
8. He aprendido qué son los especiales multimedia y cómo consiguen captar la antención del usuario sobre un tema concreto.
9. A valorar mi trabajo y el del resto de mis compañeros del blog, considerando todas las entradas importantes. A brindar o pedir ayuda siempre y cuando fuera necesario y, así conseguir sacar adelante un proyecto "individualmente compartido": individual porque cada uno hace su parte y compartido porque siempre buscábamos los consejos del resto del equipo.
10. Y para terminar, he aprendido que nuestra generación está considerada como la "Generación botellón" pero la realidad no siempre es así. He tenido que dar muchos argumetos para cambiar esta concepción que se tiene de los jóvenes. Si lo he conseguido, por lo menos con una persona, será todo un logro.
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